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EXPANSION
DE LA COBERTURA DEL MICROCREDITO PARA ALCANZAR LA META DE
DESARROLLO DEL MILENIO
Algunos Temas Dignos de Atención
Muhammad Yunus
Documento Presentado en el Seminario Internacional “Atacando
la Pobreza con Microcrédito”, organizado por
PKSF en Dhaka,
Enero 8-9, 2003
Original en Inglés, traducido al Español por
Celia Varea,
FUDECE (celiavarea@fudece.org),
Quito-Ecuador
Visión
Global del Microcrédito
La Cumbre del Microcrédito de 1997 se planteó
la meta de llegar con microcrédito y otros servicios
financieros a 100 millones de las familias más pobres,
preferiblemente a través de las mujeres de esas familias,
hasta el año 2005. En la última Cumbre del Microcrédito
+5, realizada recientemente en Nueva York, se revisó
el avance logrado en los últimos cinco años
para alcanzar esa meta. Cifras recogidas por la Campaña
de la Cumbre del Microcrédito muestran que, hacia fines
del 2001, existían más de 54 millones de beneficiarios
de microcrédito alrededor del mundo. De este número,
26.8 millones se contaban entre los más pobres, aquellos
que viven con menos de US$ 1 al día. Esto significa
un avance impresionante desde 1997, cuando solamente se registraron
7.6 millones de familias entre las más pobres.
Estas cifras se basan en los mejores datos institucionales
de la tercera parte de la información recolectada
y verificada de más de 2.000 organizaciones que están
trabajando para implementar la meta de la Cumbre hasta el
2005. Puedo pronosticar que, para fines del 2002, se llegó
con microcrédito al menos a 35 millones de las familias
más pobres. Si esto llega a acercarse a la cifra
real, estaríamos ante un significativo progreso.
Querría decir que se superó más de
un cuarto de lo previsto hasta el 2001 y más de un
tercio hasta el 2002 y es muy probable que, hacia el 2003,
se supere más de la mitad de lo previsto, esto es,
50 millones de familias. Una vez que se haya superado esa
mitad, estaremos mejor equipados sicológica e institucionalmente
para cubrir la otra mitad de este largo viaje. Si tal pronóstico
resulta, significará que tendremos una buena posibilidad
de llegar a los 100 millones o a una cifra razonablemente
cercana, hacia el 2005.
¿Cuál
ha sido el impacto en los Pobres?
Estudios independientes muestran que el microcrédito
ha tenido una gama de impactos positivos en las familias
que lo han recibido. Un estudio hecho por el Banco Mundial
en 1998 reportó que el 5% de las prestatarias del
Banco Grameen, BRAC y RD 12 de BRDB salen de la pobreza
cada año. Un reciente estudio del Banco Mundial,
hecho por Shahid Khondkar (2003) muestra que los programas
de microcrédito que han operado en Bangladesh durante
un largo período, han producido un impacto mucho
más grande sobre la extrema pobreza que sobre la
pobreza moderada. “Los resultados de este estudio
ofrecen un fuerte sustento al planteamiento de que el microcrédito
no solamente incide sobre el bienestar de los beneficiarios
directos e indirectos, sino sobre el bienestar agregado
a nivel de aldea”, concluye Khondkar.
El rol del microcrédito en situaciones de desastre
y en áreas de post-conflicto ha sido asimismo bien
documentado, mostrando que, cuando los servicios son flexibles,
convenientes y de fácil acceso, han habilitado a
las familias en dichas áreas para reconstruir sus
actividades económicas y sus vidas. Los estudios
han demostrado también que los programas de microcrédito
mejoran los mecanismos de los pobres para enfrentar tales
situaciones. Esto se evidenció con claridad durante
tiempos de desastre, como las inundaciones ocurridas en
Bangladesh en 1998. Se han hecho muchos estudios de impacto
del Banco Grameen, desde diversas perspectivas. Todos aportan
hallazgos que muestran un impacto significativo en sus miembros,
relacionados con una amplia gama de indicadores económicos
y sociales, incluyendo incremento del ingreso, mejora en
la nutrición, mejora en la ingesta alimenticia, mejora
en el consumo de vestuario, mejora en la vivienda, disminución
de la tasa de mortalidad infantil y de la tasa de natalidad,
incremento en la adopción de prácticas de
planificación familiar, mejora en el cuidado de la
salud, mayor acceso a la educación para los niños,
empoderamiento de la mujer, participación en actividades
sociales y políticas, etc.
De acuerdo a la evaluación interna del Banco Grameen,
medida a base de diez indicadores, como tamaño del
préstamo, monto del ahorro, condiciones de vivienda,
mobiliario de la vivienda, provisión de ropa de invierno,
educación de los niños, etc., el 42% de las
familias de sus prestatarias superó la línea
de pobreza hasta el 2001. Estos indicadores fueron establecidos
por el Banco Grameen para estudiar el impacto de su programa
sobre las familias pobres a las que sirve. Con el objeto
de preparar a la próxima generación para que
se mantenga libre de pobreza, el Banco Grameen estimula
a los niños de las familias Grameen para entrar y
mantenerse en la escuela, conservando un buen desempeño.
El Banco Grameen ofrece becas a los mejores estudiantes
de cada sucursal y otorga préstamos a todos los estudiantes
que llegan a la universidad, escuelas médicas, de
ingeniería u otras escuelas profesionales. Recientemente
se ha establecido un sistema de categorías de “Cinco
Estrellas” para las sucursales, según el cual
una sucursal puede ganar estrellas al alcanzar ciertos logros.
Dos de estas estrellas están relacionadas con el
impacto del programa. Una sucursal puede ganar una estrella
si los hijos de todas las prestatarias están en la
escuela o han terminado por lo menos la escuela primaria.
Otra estrella se puede obtener si todas las familias de
una sucursal superan la línea de pobreza, después
de satisfacer las exigentes condiciones que son medidas
por los diez indicadores establecidos por el Banco Grameen.
Estudios de impacto realizados en las réplicas Grameen
en otros países, como ASHI, Dungganon y CARD en Las
Filipinas, SHARE y ASA en India, Nirdhan y SBP en Nepal,
muestran incrementos en el ingreso entre las prestatarias.
¿Cómo
ampliar la Cobertura?
Sin
embargo de que el crecimiento del microcrédito para
los pobres es alentador, aún existen algunos obstáculos
para su expansión. Bangladesh sigue siendo el único
país donde la cobertura del microcrédito alcanza
a más del 75% de las familias más pobres.
En la mayoría de países no se ha alcanzado
ni siquiera al 10% de esas familias. Para alcanzar la meta
de la Cumbre de 100 millones de familias, cada país
debe llegar al 50% de sus familias más pobres. Por
tanto, queda mucho por hacer. ¿Por qué no
se lo ha logrado hasta ahora?. Los donantes explican que
no hay suficiente capacidad en el terreno para lograr una
mayor expansión. Las instituciones de microcrédito
se quejan de que tienen capacidad instalada sin utilizar,
porque no hay dinero, dinero de donaciones o préstamos
blandos o del mercado disponible para ellas.
¿Por
qué el dinero no está Disponible?
Si el microcrédito es una idea tan sensacional,
¿por qué el dinero no fluye para posibilitar
la expansión de su cobertura?.
Considero que existen los siguientes problemas:
I. Falta de iniciativa para la creación de instituciones
financieras.
II. Ausencia de marcos legales para la creación de
instituciones financieras.
III. Barreras para la aceptación de depósitos
IV. Ausencia de un marco regulatorio.
V. Falta de claridad conceptual.
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I. Fuentes de Recursos para Microcrédito:
Fondos Mayoristas |
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A. PKSF
La entrega de microcrédito
a los pobres y a los más pobres es todavía
básicamente una actividad de ONGs. Es probablemente
la razón por la cual se observa tanto dinamismo
en esta actividad. No creemos equivocarnos mucho si
presumimos que, desde una perspectiva global, por
lo menos tres cuartos de los/as prestatarios/as reciben
microcrédito de las ONGs. Las ONGs han probado
ser el mejor vehículo para una rápida
expansión de la cobertura del microcrédito.
Algunos conceptos nuevos requerían ser experimentados.
El desarrollo institucional toma tiempo; la creación
de nuevos marcos legales demanda experiencia. Desde
luego, al momento, las destrezas gerenciales de muchas
ONGs para administrar microcrédito han madurado.
Pero al mismo tiempo han tenido que afrontar problemas,
dado que no forman parte de la estructura financiera
formal. Al momento se permite a algunas ONGs, en forma
selectiva, asumir el rol de instituciones financieras
formales, si están interesadas en ello, pero
se debe abrir la puerta. Dejar a las ONGs decidir
si desean entrar o no entrar y cuándo.
El problema más crítico
que afrontan las ONGs hasta ahora es encontrar dinero
para prestar a los pobres. Los programas de microcrédito
existentes están llegando a una virtual paralización
de sus programas de expansión y encontrando
dificultades para continuar sus actuales programas
a causa de la carencia de fondos.
Una solución que se encontró
en Bangladesh para este problema fue la creación
de un fondo mayorista nacional, el PKSF. El Gobierno
y el Banco Mundial pusieron su dinero en el PKSF,
el cual, a su vez, provee este dinero a las ONGs.
La razón de que las ONGs en Bangladesh hayan
demostrado tan dinámica tasa de crecimiento
es la existencia de este fondo mayorista.
Este fondo ha otorgado alrededor
del US$ 62 millones a cerca de 200 ONGs para conducir
programas de microcrédito. Se ha argumentado
que en países donde no hay suficientes programas
de microcrédito, no se justifica la creación
de fondos de segundo piso. Eso es como preguntarse
qué fue primero la gallina o el huevo. Se podría
argumentar lo contrario: que la principal razón
para que los programas de microcrédito no lleguen
a despegar en un país es la inexistencia de
fondos disponibles para iniciar esos programas o para
apoyar su expansión. Las ONGs dedicadas al
microcrédito en Bangladesh se han beneficiado
enormemente del PKSF. Las Filipinas, Paquistán
y Nepal también han creado fondos mayoristas
o de segundo piso. Una consideración importante
respecto a la creación de estos fondos es asegurarse
de que se mantengan libres de la influencia y el control
del Gobierno. Los fondos de segundo piso pueden ser
creados de muchas formas diferentes. Dos o más
bancos pueden unir esfuerzos y crear fondos de microcrédito
de segundo piso. Un solo banco puede hacerlo. Las
fundaciones y sociedades pueden crear fondos de segundo
piso. Las empresas comerciales, ONGs, cualquier organización
de la sociedad civil (como los Clubes Rotario, Leones,
etc.) puede crear fondos de segundo piso. Sería
una buena idea plantearse algunos fondos de este tipo,
en lugar de solamente un fondo nacional. Deben haber
también fondos locales y regionales.
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B. Fideicomiso Grameen – Un Fondo
Mayorista Internacional
Incluso crear fondos mayoristas internacionales
es una buena idea. Esto podría constituir el
escenario para la creación de fondos mayoristas
al interior de cada país. El Fideicomiso Grameen
fue creado en 1989 para brindar apoyo al inicio de
réplicas Grameen en otros países. Se
evidenció que las ONGs no podían atraer
ni siquiera pequeñas cantidades de dinero para
iniciar programas de microcrédito porque carecían
de historial. ¿Cómo se puede tener historial
si no se consigue dinero para trabajar?. El Fideicomiso
Grameen comenzó proveyendo fondos para inicio
de proyectos en todo el mundo desde 1998. En la mayoría
de los casos, el apoyo del Fideicomiso Grameen era
concedido para crear programas de microcrédito
desde del inicio. En muchos casos, se alentaba a personas
individuales para crear ONGs que iniciaran programas
Grameen con los fondos del Fideicomiso. Este Fideicomiso
otorgó fondos de préstamo, fondos operativos,
capacitación y asistencia técnica, que
habilitaron a estos proyectos para establecer sus
programas, construir historial y, eventualmente, ser
fuente de recursos local e internacionalmente. El
capital semilla del Fideicomiso Grameen ha creado
hasta ahora un gran número de programas de
microcrédito exitosos alrededor del mundo.
Fundado por donantes, hasta la fecha,
el Fideicomiso Grameen ha apoyado a 113 organizaciones
en 34 países de Asia y el Pacífico,
Africa, América Latina y Europa. Ha prestado
un total de US$ 16 millones a estas organizaciones,
las cuales, por su parte, han prestado US$ 374 millones,
provenientes en su mayoría de donaciones, a
sus beneficiarios/as, lo cual demuestra cómo
estas organizaciones han potenciado los préstamos
de entre US$50.000 y US$150.000 otorgados por el Fideicomiso
Grameen. La cobertura total de estas organizaciones
es al momento de un millón de miembros, con
un 99% de mujeres.
Las organizaciones que se iniciaron
en el mundo del microcrédito con capital semilla
del Fideicomiso Grameen han crecido hasta convertirse
en ONGs de primera línea en sus países,
por ejemplo KASHF en Paquistán, SHARE en India,
Dungganon y ASHI en Filipinas, SBP en Nepal, Capital
Aid Fund en Vietnam. Todas ellas han llegado a miles
de miembros y al momento movilizan recursos de bancos
locales e instituciones financieras. Algunas se han
transformado en bancos, como CARD en Filipinas y Nirhan
Utthan Bank en Nepal.
Los aspectos clave del programa del
Fideicomiso Grameen son la concesión de préstamos,
en lugar de donaciones, para proveer incentivos a
la creación de programas sostenibles. Ha creado
nuevas organizaciones de microcrédito, por
medio del apoyo para su inicio. Ha desarrollado una
metodología para seleccionar a ONGs o personas
individuales para crear ONGs en países remotos,
con idiomas diferentes y para proveer fondos a estas
ONGs para que inicien programas de microcrédito
y puedan conducirse en forma exitosa. La ubicación
del Fideicomiso Grameen en Bangladesh le ha permitido
mantener bajos sus costos administrativos.
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La Propuesta
BOT del Fideicomiso Grameen
Otro tipo de programa basado
en la donación que adoptó el Fideicomiso Grameen
fue trasladarse a un determinado país para crear
un programa de microcrédito en forma directa, a través
de un contrato de transferencia para inicio y operación
(Build-Operate-Transfer –BOT). En tales casos el Fideicomiso
Grameen envió su propio personal para iniciar y operar
un programa de microcrédito en el sitio, por medio
del reclutamiento y capacitación de personal local.
Encontramos que esta propuesta produjo los más rápidos
resultados. El tiempo que transcurre entre la decisión
de iniciar un programa y su implementación es mínimo.
La probabilidad de éxito es muy alta. Muchos riesgos
e incertidumbres pueden ser superados bajo esta fórmula.
Este arreglo puede ser elegido por donantes y gobiernos
cuando hay duda acerca del éxito del programa. La
propuesta BOT puede contribuir a una rápida expansión
del microcrédito en áreas donde no existe.
El Fideicomiso Grameen estableció proyectos BOT
en Myanmar y en Kosovo. El programa de Myanmar, que ha sido
recientemente transferido a una administración local,
llegó a 37.000 prestatarios/as en cinco años.
El programa de Kosovo se inició hace dos años.
Al momento tiene más de 5.000 mujeres miembros. Fue
todo un reto para el personal Bangladeshi trasladarse del
tropical Bangladesh a construir un programa en una parte
de Europa que permanece cubierta de nieve buena parte del
año. Este programa apoyó en la reconstrucción
de las actividades económicas de las familias damnificadas
por la guerra en Kosovo.
La
Política de Tasas de Interés para Fondos de
Segundo Piso
Las experiencias del PKSF y el Fideicomiso Grameen nos
indican claramente que los fondos de segundo piso pueden
manejar el dinero de donantes de la mejor forma posible.
Pueden desempeñar un rol muy importante para alcanzar
la estandarización y la promoción de las mejores
prácticas entre los programas de mirocrédito
y actuar como un pivote para vincular a los programas informales
de microcrédito con el sistema financiero global
a través de la intermediación financiera.
Para lograr la sostenibilidad a largo plazo de los programas
de crédito de ONGs y de los fondos de segundo piso,
la política de tasas de interés de estos últimos
debe ser cuidadosamente diseñada. Sus tasas de interés
deben situarse en cerca de cero para los programas que están
comenzando. En el otro extremo, los fondos de segundo piso
deben aplicar tasas de interés de mercado a programas
ya maduros. En otras palabras, un fondo de segundo piso
debería trazar una línea bajo la cual la provisión
de recursos debería sujetarse a la tasa de mercado.
Deberían haber tasas intermedias para otros programas.
La política de tasas de interés no debería
ser ni de tasa única para todos, ni de tasas iguales
para la misma organización durante todo el tiempo.
El objetivo de la política debería ser titular
a los programas de microcrédito, dejando de otorgarles
préstamos a tasas de interés subsidiadas dentro
de un período razonable de tiempo. Si un programa
de microcrédito percibe que tiene acceso ilimitado
a préstamos subsidiados, nunca tomará la iniciativa
de prepararse para operar en el ámbito del mercado.
Servicio
de Garantía de Depósitos del Público
Además de proveer recursos, los fondos de segundo
piso pueden ofrecer servicios de garantías para préstamos
a las organizaciones asociadas, en caso de que quieran acceder
a préstamos de bancos y otras fuentes. El servicio
más importante, sin embargo, sería proveer
garantía para los depósitos captados del público
por una organización asociada. Un fondo de segundo
piso puede persuadir al Banco Central a permitir a las organizaciones
asociadas captar depósitos del público hasta
un límite (por ejemplo que no exceda del 50% de la
cartera vigente), otorgándoles garantía para
ello. Esto abriría una nueva fuente de provisión
de recursos para las organizaciones asociadas. Los fondos
de segundo piso se verían libres de la constante
presión de conseguir más dinero para alimentar
a las organizaciones asociadas.
Introducir un programa de garantía de depósitos
para cubrir los depósitos en programas de crédito
manejados por ONGs puede ser otra solución. Una ONG
puede ser autorizada para captar depósitos del público,
siempre que estén 100 por ciento cubiertos por el
programa de garantías. Los fondos de segundo piso
pueden organizar tal programa en colaboración con
el Banco Central, compañías de seguro o agencias
gubernamentales.
La responsabilidad más importante de los fondos
de segundo piso debería ser, en mi opinión,
apoyar a las organizaciones asociadas a convertirse en organizaciones
formales de microcrédito dentro de un nuevo marco
legal. Los fondos de segundo piso pueden jugar el papel
de intermediarios, supervisando el proceso de transición
de ONGs a instituciones financieras formales.
Marco
Legal para graduar a Instituciones Informales en Instituciones
Formales
La ausencia de un marco legal para programas
de microcrédito es un gran obstáculo para
su expansión. Las instituciones de microcrédito
operan en una variedad de estructuras institucionales –programas
de investigación (China), ONGs, corporaciones, corporaciones
financieras no bancarias, bancos, compañías
financieras y así, por el estilo. Dado que no existe
un lugar de nacimiento en el ámbito legal donde puedan
encajar los programas de microcrédito, éstos
adoptan hogares poco confortables con tal de tener una cobertura
legal. Si bien esto resuelve el problema inmediato de la
cobertura legal, conduce al problema de ser un huésped
en un “hogar” adoptado. Muchos programas que
han alcanzado la escala para y desean convertirse en instituciones
financieras, temen hacerlo a causa de algunos problemas,
como el capital mínimo requerido y el requisito más
terrorífico que es exigir garantías por sus
préstamos.
Atrapados
en una Extraña Situación
Los programas de microcrédito están atrapados
en una extraña situación. Se les culpa por
ser dependientes de las donaciones. Se anota que no pueden
expandirse porque no tienen capacidad de absorción.
Pero, en realidad, la mayoría de los programas ni
son dependientes de las donaciones, ni tienen por qué
serlo si se les permitiera recibir depósitos del
público. Pero las leyes no les permiten hacerlo,
porque no son instituciones financieras. Si pudieran recibir
depósitos, serían totalmente independientes
del dinero de los donantes y podrían expandir sus
programas con el dinero que ellos mismos movilicen. Algunos
de los socios del Fideicomiso Grameen se han transformado
en bancos (CARD, Nirham), pero otros todavía luchan
con el tema de la identidad legal y operan en la zona gris
de la ley. Crear un espacio legal para los programas de
microcrédito es esencial para permitirles crecer
sin obstáculos.
Una vez que un programa de microcrédito está
legalmente autorizado para aceptar depósitos públicos,
puede resolver inmediatamente el problema de ubicar fuentes
de fondos para expandirse. En el Banco Grameen vemos esta
situación muy claramente. Recientemente hemos introducido
un nuevo sistema para la apertura de sucursales. Una sucursal
nueva, al momento, comienza recibiendo depósitos
del público, en lugar de comenzar ubicando grupos
de prestatarios –que era el sistema tradicional para
abrir una sucursal nueva del Banco Grameen. Una sucursal
nueva busca prestatarios/as solamente cuando ha movilizado
los fondos suficientes para poder conducir sus actividades
de préstamo dependiendo totalmente de sus propios
depósitos. Se les aclara muy bien que tienen que
encontrar sus fondos localmente, pues nunca recibirán
fondos de préstamo de la matriz. Esto está
funcionando muy bien.
En algunos países, como las Filipinas, Paquistán,
Nepal, Uganda, México y Venezuela se han creado leyes
para el microcrédito. Estas leyes pueden servir como
ejemplos para crear leyes en otros países. Sería
útil diseñar el marco general de una ley para
establecer bancos de microcrédito, cuyos principales
elementos puedan aplicarse o adaptarse en cada país.
El microcrédito ha recorrido un largo camino. Las
ONGs líderes en la operación de programas
de microcrédito han alcanzado una etapa de desarrollo
en que deben considerar seriamente los pros y los contras
de convertirse en instituciones financieras formales, si
existen leyes adecuadas para ello. El Banco Grameen se convirtió
en un banco formal en 1983, por efectos de una ley especial
aprobada por el parlamento. En muchas ocasiones he argumentado
la necesidad de generalizar la ley del Banco Grameen para
permitir a las ONGs en Bangladesh crear bancos formales,
amparadas en esta ley general. Ha llegado el momento de
considerar este asunto muy seriamente.
Paquistán ha aprobado una ley para crear Bancos
de Microfinanzas (BMF). El primer banco de microfinanzas
ya ha sido creado gracias a esta ley. Este debería
ser un buen caso de estudio, como antecedente para esbozar
una nueva legislación para crear BMFs.
Algunas
cuestiones para consideración de quienes diseñan
las leyes
A continuación algunas consideraciones que deberían
ser tomadas en cuenta al momento de plantear una ley para
la creación de bancos de microfinanzas:
| a) |
La consideración
más importante es que la ley debería
ser diseñada de tal manera que resulte atractivo
para las ONGs convertirse en instituciones financieras
formales. |
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| b) |
La segunda consideración
importante es que el cuerpo regulatorio debería
ser, además, creado simultáneamente,
tanto para dar seguimiento a las operaciones de los
bancos de microfinanzas, como para facilitar sus actividades.
El cuerpo regulatorio microfinanciero debería
ser independiente del Banco Central, pero contar con
su participación. Puede ser creado en la forma
de una “Comisión Microfinanciera”.
Al menos uno de los miembros de la comisión
debería tener experiencia en organizaciones
microfinancieras de base, mientras otro de sus miembros
debería pertenecer al Banco Central. El/la
Presidente/a de la comisión jugará el
rol más importante en la creación del
entorno regulatorio formal para las microfinanzas.
Ella o él deben ser cuidadosamente elegidos,
de modo de no inspirar temor a las ONGs de entrar
en el mundo formal y más bien alentarlas a
hacerlo. |
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c) |
La ley debe permitir
la creación de bancos microfinancieros con
varias opciones en términos de áreas
operativas y niveles de servicios. La ley debe brindar
opciones para varios niveles de áreas operativas
para los bancos de microfinanzas. Estos niveles pueden
ser definidos por áreas geográficas,
como, subdistritos, distritos, provincias, etc. Considero
que definirlos por áreas geográficas
no sólo sería administrativamente conveniente,
sino también significativo en términos
de conseguir que un banco microfinanciero focalice
sus servicios en una determinada área, pues
el orgullo local apoyará el éxito de
la institución, la competencia entre áreas
puede también ayudar a mejorar la eficiencia
de los bancos. |
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Se pueden considerar cuatro tipos de licencias
para la creación de bancos microfinancieros: |
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Tipo A: |
Operaciones permitidas solamente al nivel administrativo
más bajo, como subdistrito, “upajela”,
barrio, “thana”, etc. |
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Tipo B: |
Operaciones permitidas solamente dentro de un distrito
o condado. |
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| |
Tipo C: |
Operaciones permitidas dentro de una provincia, estado
o división, según sea
el caso. |
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| |
Tipo D: |
Operaciones permitidas en el ámbito
nacional. |
| |
El costo de las licencias
debería ser mínimo y los requerimientos
más fáciles para los bancos tipo A.
El costo debería ser más alto y los
requerimientos más estrictos, a medida que
los bancos tengan cobertura geográfica más
amplia. En Bangladesh, por ejemplo, un banco microfinanciero
puede ser establecido con un capital pagado nominal
de, digamos, 250.000 takas (US$ 4.300), con una licencia
tipo A. Para una licencia nacional, puede fijarse
en alrededor de 5 millones de takas (US$ 86.000).
Las licencias pueden otorgarse después
de un período de seguimiento largo y estricto
de la calidad de las operaciones de una ONG. Una ONG
puede solicitar una licencia para convertirse en un
banco microfinanciero de cualquier nivel de cobertura
geográfica. Después de la verificación
preliminar de la solicitud, una ONG puede ser calificada
para obtener una licencia. Entonces puede iniciarse
un proceso de consulta y orientación mutuas
de un año. Si la comisión reguladora
encuentra todo a satisfacción, puede conceder
una licencia, una vez que se haya completado ese período.
|
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| d) |
El costo de la licencia
debe variar de acuerdo a la estructura de propiedad
del banco microfinanciero. Si más del 50% de
la propiedad está en poder de los/as prestatarios/as
pobres, el costo de la licencia debería ser
el más bajo. El costo inmediatamente superior
se debería aplicar a los bancos de microfinanzas
que se creen como compañías sin fines
de lucro. Un banco de microfinanzas con fines de lucro
puede ser de propiedad parcial o total de una organización
sin fines de lucro. Los/as prestatarios/as pueden
tener la propiedad del banco, conjuntamente con la
ONG. |
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| e) |
Los bancos de microfinanzas
pueden ser autorizados para recibir depósitos
del público. Pero debe haber un límite,
por ejemplo, el saldo de los depósitos del
público no debe exceder el monto total de los
préstamos vigentes en un determinado período. |
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| f) |
Los bancos microfinancieros
nacionales pueden ser autorizados a otorgar préstamos
agrícolas, préstamos rurales SME y otros,
pero los préstamos a beneficiarios de microcrédito
deben constituir más de la mitad de la cartera
total. |
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| g) |
Se pueden crear
bancos microfinancieros desde el inicio, sin haber
tenido ninguna experiencia en microcrédito.
En tales casos, se puede otorgar una licencia provisional,
para el ámbito subdistrital por un año
o dos. Esta puede ser confirmada y elevada a otra
categoría luego de constatar su desempeño.
No se deben otorgar licencias directas para un banco
microfinanciero de alto nivel desde el inicio. |
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Si se crea un marco legal del tipo descrito, estoy
seguro que las ONGs avanzarán y se arriesgarán
en aguas legales, transformando algunas de sus sucursales
en bancos de microfinanzas.
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Los donantes como fuente de recursos
Durante la década de los 80, los donantes dieron
un importante apoyo al microcrédito. Se esperaba
que continuarán haciéndolo en forma entusiasta,
dado que el microcrédito se relaciona con todos los
temas que tienen alta prioridad en sus agendas. La reducción
de la pobreza, el empoderamiento de la mujer, la nutrición,
la salud, la planificación familiar, la educación,
la vivienda, la auto-estima, la sostenibilidad, son cuestiones
relacionadas con el microcrédito. Pero en realidad
los donantes se volvieron gradualmente escépticos
respecto a algún aspecto y otros respecto al microcrédito
mismo. En algunos casos es el tema de la sostenibilidad,
en otros es el tema de que no se llega a los más
pobres o el tema de comercialización o del impacto.
De alguna manera, al momento, dan la impresión de
ser observadores cautelosos del microcrédito, en
lugar de promotores entusiastas. Una explicación
para esto puede ser que los donantes oficiales han estado
recibiendo consejos que les han causado confusión.
Son ellos mismos los que crean la confusión al formular
sus preguntas en forma equivocada. Su discusión es
interminable respecto a si el microcrédito puede
llegar a los más pobres o si puede reducir la pobreza,
o si es sostenible, etc. En lugar de hacer esto, la manera
correcta de proceder habría sido identificando los
programas de microcrédito que lo logran y estimular
a los donantes a apoyarlos. Desean que todos los tipos de
programas de microcrédito muestren el mismo resultado.
Los asesores de los donantes provienen de distintas direcciones
y experticias. La mayoría de ellos no tienen una
experticia en microcrédito. Por tanto, juntan todo
lo que existe bajo el sol en forma de pequeños préstamos
y lo denominan microfinanzas. De este gran depósito,
lleno de contenido “microfinanciero”, toman
toda clase de ejemplos para llegar a todo tipo de conclusiones.
Si pudiéramos clarificar qué es exactamente
lo que quiere decir la palabra “microcrédito”
cuando la utilizamos en nuestro diálogo con los donantes
oficiales, podríamos ayudarlos a tomar las decisiones
correctas para cada categoría de “microcrédito”.
No se sentirían tan temerosos como se sienten al
momento. Me estoy concretando a la palabra “microcrédito”,
en lugar de “microfinanzas”, porque todos los
problemas se concentran en el componente de “crédito”
de las microfinanzas. Una vez que tengamos una película
clara del “microcrédito”, no habrá
ningún problema con las “microfinanzas”.
La competencia interdisciplinaria (salud, educación,
tecnología, capital humano, etc.) con el microcrédito
dentro de las agencias donantes, debería ceder paso
a una colaboración inter-agencias con el microcrédito,
si se pudiera identificar el tipo correcto de programas.
¿De qué “microcrédito”
estamos hablando?
La palabra “microcrédito” no existía
antes de los años setenta. En la actualidad se ha
vuelto un término común entre los practicantes
del trabajo de desarrollo. En el proceso, la palabra ha
sido imputada a todas las cosas y para todo el mundo. Nadie
se admira de que se utilice el término “microcrédito”
para referirse al crédito agrícola o crédito
rural, al crédito cooperativo, al crédito
de consumo, al crédito de las asociaciones de ahorro
y crédito, o de uniones de crédito o de prestamistas.
Cuando alguien plantea que el microcrédito tiene
mil años o cien años, nadie considera que
es una pieza interesante de información histórica.
Creo que esto está provocando muchos malentendidos
y confusión en la discusión acerca del microcrédito.
Realmente no sabemos de qué se está hablando.
Estoy proponiendo que pongamos etiquetas a los varios tipos
de microcrédito, de modo que podamos clarificar al
comienzo de nuestra discusión acerca de qué
microcrédito estamos hablando. Esto es muy importante
para llegar a conclusiones claras, formular políticas
correctas, diseñar instituciones y metodologías
apropiadas. En lugar de decir solamente “microcrédito”,
deberíamos especificar a qué categoría
de microcrédito nos estamos refiriendo.
Permítanme sugerir una clasificación muy general:
A) |
Microcrédito
informal tradicional (como prestamistas, casas de
préstamo, préstamos de amigos y parientes,
crédito de consumo en el mercado informal,
etc.). |
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B) |
Microcrédito basado en
grupos informales tradicionales |
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C) |
Actividad basada en microcrédito
a través de bancos convencionales o especializados
(como crédito agrícola, ganadero, pesquero,
artesanal, etc.) |
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D) |
Crédito rural a través
de bancos especializados |
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E) |
Microcrédito cooperativo
(crédito cooperativo, uniones de crédito,
asociaciones de ahorro y crédito, bancos de
ahorro, etc.) |
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F) |
Microcrédito de consumo |
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G) |
Microcrédito basado en
asociaciones de bancos-ONGs |
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H) |
Crédito tipo Grameen
o Crédito Grameen |
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I) |
Otros tipos de crédito
de ONGs. |
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J) |
Otros tipos de microcrédito
sin garantía extra ONGs |
Es un muy breve intento de clasificación del microcrédito
solamente para destacar un punto: cada vez que utilicemos
la palabra “microcrédito” debemos clarificar
de qué tipo de microcrédito estamos hablando.
De otra manera continuaremos creando una interminable confusión
en nuestras discusiones. Resulta innecesario decir que la
clasificación que he sugerido es solamente tentativa.
Podemos refinarla para permitir una mejor comprensión
y mejores decisiones de política. La clasificación
puede ser hecha, además, en el contexto del tema
bajo discusión. Lo que estoy argumentando es que
deberíamos dejarnos de usar el término “microcrédito”
o “microfinanzas” sin identificar su categoría.
Diferentes organizaciones compilan y publican información
sobre microcrédito. Es muy útil. Propongo
que, al publicar estos datos, identifiquemos la categoría
o categorías de microcrédito que cada organización
provee. Entonces podemos pasar a otro grupo de información
importante: número de prestatarios pobres y su composición
de género, préstamos desembolsados, préstamos
vigentes, saldo de ahorros, etc., bajo cada una de las categorías
de microcrédito, a nivel de país, región
y global.
Estos grupos de información nos dirán el
número de pobres que son atendidos por las diferentes
categorías de microcrédito, su desglose por
género, su crecimiento durante un año o un
período, los préstamos desembolsados, los
préstamos vigentes, los ahorros, etc. Las categorías
que se estén desempeñando mejor podrán
conseguir más apoyo. Las categorías que se
están desempeñando pobremente recibirán
ayuda para mejorar su desempeño. Esto será
enormemente útil para efectos del diseño de
políticas. Para propósitos de análisis,
marcará una diferencia radical.
Pido a la Secretaría de la Campaña de la
Cumbre del Microcrédito presentar la información
que recoge sobre número de clientes, número
de clientes más pobres, número de clientes
mujeres más pobres, número de clientes que
han superado la línea de pobreza, desglosada para
cada categoría de microcrédito. Esto ayudará
a los donantes a seleccionar las categorías que quieran
apoyar. Esta clasificación es muy importante tanto
para los donantes, como para los diseñadores de políticas.
El
Crédito Grameen
Siempre que utilizo la palabra “microcrédito”
lo que efectivamente tengo en mente es el microcrédito
tipo Grameen o Crédito Grameen. Pero si la persona
con la que estoy hablando lo entiende como alguna otra categoría
de microcrédito, mis argumentos no tendrán
ningún sentido. Permítanme exponer a continuación
las características distintivas del Crédito
Grameen. Es una lista exahustiva de esas características.
No todos los programas tipo Grameen tienen todas estas características
presentes. Algunos programas dan énfasis a unas características
y otros a otras. Pero en su globalidad muestran una convergencia
general respecto a características básicas
que les permiten presentarse como programas réplica
Grameen o programas tipo Grameen.
Las características generales del Crédito
Grameen son:
| (a) |
Su misión
es ayudar a las familias pobres a ayudarse a sí
mismas para superar la pobreza. Está focalizado
hacia los pobres y particularmente hacia las mujeres
pobres. Llegar a los pobres es su misión no
negociable. Alcanzar la sostenibilidad es una meta
directriz. Debe alcanzar la sostenibilidad lo más
pronto posible, de manera de poder ampliar su cobertura
sin restricciones de fondos. |
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| (b) |
Se otorga para crear auto-empleo,
para actividades generadores de ingreso y vivienda
para los pobres, en oposición al crédito
de consumo. |
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| (c) |
El rasgo más distintivo
del Crédito Grameen es no exigir garantía,
ni contratos legales. Se basa en la “confianza”
y no en un sistema de procedimientos legales. |
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| (d) |
Todos los préstamos se
pagan en cuotas (semanales o quincenales). |
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| (e) |
Para obtener préstamos
una prestataria debe unirse a un grupo de prestatarias. |
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| (f) |
Los préstamos pueden ser
otorgados en una secuencia continua. Se accede a renovaciones
cuando se ha pagado el préstamo anterior. |
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| (g) |
Una prestataria puede recibir
más de un préstamo simultáneamente. |
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| (h) |
Incluye programas de ahorro tanto
obligatorio como voluntario para las prestatarias. |
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| (i) |
Por lo general estos préstamos
son otorgados a través de instituciones sin
fines de lucro o instituciones de propiedad, en primer
lugar, de las prestatarias. Si se lo hace en el marco
de instituciones con fines de lucro, se hacen esfuerzos
para mantener la tasa de interés a un nivel
cercano al necesario para la sostenibilidad del programa
y no para generar utilidades atractivas para los inversionistas.
Una regla básica del Crédito Grameen
es mantener las tasas de interés lo más
cercanas posibles a la de mercado, vigentes en el
sector bancario comercial, sin sacrificar la sostenibilidad.
Al fijar la tasa de interés, se toma como referencia
la tasa de interés de mercado y no la de los
prestamistas. |
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| (j) |
Se inició como un reto
a la banca convencional que rechazaba a los pobres,
clasificándonos como “no sujetos de crédito”.
En consecuencia, rechazó la metodología
básica de la banca convencional y creó
su propia metodología. |
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| (k) |
El Crédito Grameen da
alta prioridad a la construcción de capital
social. Esto se promueve a través de la formación
de grupos y centros, estimulando la calidad del liderazgo
por medio de la elección anual de líderes
de grupos y centros y eligiendo a los representantes
a las juntas directivas cuando la institución
es de propiedad de las prestatarias. Con el objeto
de desarrollar una agenda social de las prestatarias,
algo similar a las “dieciséis decisiones”,
asume un proceso de discusión intensiva entre
ellas y las impulsa a tomar en serio esas decisiones
e implementarlas. Se da especial énfasis a
la formación de capital humano y a la preocupación
por proteger el medio ambiente. Monitorea la educación
de niños y niñas, otorga becas y préstamos
para estudios de educación superior. Para la
formación de capital humano, se esfuerza por
llevar tecnología, como telefonía celular,
energía solar y promover la energía
mecánica para apoyar la mano de obra. |
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| (l) |
Provee un servicio de puerta
a puerta a los pobres, basado en el principio de que
la gente no debe ir al banco, el banco debe ir a la
gente. |
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| (m) |
Promueve el crédito como
un derecho humano. |
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El Crédito Grameen se basa en la premisa de que
los pobres tienen destrezas que se mantienen inutilizadas
o subutilizadas. Definitivamente no es la falta de destrezas
lo que hace pobre a la gente. Grameen cree que la pobreza
no es creada por los pobres, es creada por las instituciones
y políticas que los rodean. Con el objeto de eliminar
la pobreza, todo lo que tenemos que hacer es introducir
los cambios necesarios en esas instituciones y políticas
o crear nuevas. Grameen cree que la caridad no es una respuesta
a la pobreza y más bien la perpetúa. Crea
dependencia y destruye la iniciativa individual para romper
el muro de la pobreza. La liberación de la energía
creativa en cada ser humano es la respuesta a la pobreza.
Grameen llevó el crédito a los pobres, a
las mujeres, a los analfabetos, a la gente considerada como
ignorante en el tema de invertir dinero para obtener un
ingreso. Grameen creó una metodología y una
institución alrededor de las necesidades financieras
de los pobres y creó acceso al crédito en
términos razonables, capacitando a los pobres a construir
sobre sus propias capacidades, para ganar un mejor ingreso
en cada ciclo de préstamo.
Si los donantes pueden enmarcar las políticas en
las diferentes categorías de microcrédito,
podrán superar algunas de sus incomodidades. Una
política general para microcrédito en su sentido
más amplio enfrenta el peligro de ser desprovista
de enfoque y agudeza.
Conclusión
Los próximos cinco años serán muy
críticos en términos de hacer los preparativos
más adecuados, tanto institucionales, como financieros
y políticos para alcanzar la meta de desarrollo del
milenio (MDM) de reducir a la mitad el número global
de pobres hacia el año 2015. En cinco años
cruzaremos la mitad de la marca dentro del plazo señalado
para lograr esa meta. Si fallamos en lograr los preparativos
más adecuados, fallaremos en alcanzar la meta. Y
ciertamente no queremos aceptar la opción de fallar.
El microcrédito puede jugar un papel vital en el
logro de la MDM. La tecnología de la información
apoyada con microcrédito puede ser una poderosa fuerza
para sacar de la pobreza a la mitad de los pobres hasta
el año 2015. Los temas tratados en este documento
requieren ser seriamente considerados con el fin de preparar
al mundo para alcanzar la meta más formidable que
la humanidad se ha puesto en toda su historia. No fallemos
en este intento.
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